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miércoles, 30 de abril de 2008

El socialismo democrático anticapitalista ¿Qué es? ¿Qué defiende? ¿Qué relación tiene con el marxismo?


El otro día busqué algunos documentos de Izquierda Socialista (la corriente más izquierdista del PSOE) y buscando y leyendo encontré una de las mejores definiciones de lo que yo llamo socialismo democrático anticapitalista, concepto que siempre lo he nombrado y que nunca he definido políticamente. Aquí os dejo con el fragmento del compañero:


Intervención de Philip Mueller del Partido Socialista de Suiza (2001)

Compañeras, compañeros :

Con gran alegría y con mucha emoción les traigo las felicitaciones y los mejores saludos de la izquierda socialista suiza, el Círculo de Olten de socialistas de izquierda. Les agradecemos por su hospitalidad y nos sentimos honrados poder estar presentes en este vigesimo cumpleaños de la izquierda socialista española. Tenemos desde siempre un profundo respeto frente al socialismo español, específicamente con respecto a su rol durante la guerra civil, su lucha en contra de la dictadura franquista.
Para todo socialista cumpleaños como este representan una fuente de fuerza e inspiración. Saber que dentro de los principales paises europeos las corrientes socialistas del progreso siguen siendo poderosas, saber que sus ideas estan presentes nos permite seguir adelante en nuestro trabajo y compromiso con el sentimiento de que no se trata de un compromiso limitado a las fronteras nacionales.

La presencia de un representante de la izquiderda socialista suiza aquí en Madrid en esta occasión parece tal vez sorprendente. Efectivamente, desde la organización de las conferencias de Zimmerwald y Kienthal durante la primera guerre mundial el socialismo suizo no se ha distinguido peculiarmente al nivel internacional. Pero bueno no es ni el momento ni el lugar para reflexionar sobre las causas de esta ausencia. Nos hemos constituido como corriente dentro del partido socialista hace unos pocos años y participamos activamente en el debate que se esta llevando a cabo dentro de la República Social Europea. En este sentido permitanme presentarles brevemente la posición que defendemos, la perspectiva política que nos parece adecuada adoptar en el contexto económico y social actual para una corriente como la nuestra. Pertenecer a la izquierda socialista no es fácil hoy en día. Estamos sometidos a una doble presión. Por un lado estan los movimientos sociales, el pueblo de Seattle.
Estamos apoyando este movimiento, compartimos sus críticas y sus exigencias de un otro mundo. Luchamos como ellos contra el orden neoliberal, postulamos como ellos la necesitad de una alternativa frente al neoconservadurismo antidemocrático y autoritario.
Pero en el mismo tiempo seguimos convencidos que la contestación necesita organización política. Uno de los últimos e importantes ejemplos constituye, por supuesto, el movimiento social de diciembre del 95 en Francia. La movilización en contra del plan Juppé fue el elemento decisivo de la derrota de la derecha en las elecciones del 97. Esta manera de comprometerse a la vez con el movimiento social y con el partido socialista nos hace, por supuesto, ganar la crítica de aquellos que piensan que es suficiente salir a la calle y que el resto viene después o de aquellos quienes como la extrema izquierda nos acusan de jugar el papel de cara simpatica de partidos socialistas profundamente comprometidos. Del otro lado estamos enfrentados a la realidad de nuestros proprios partidos, al oportunismo de muchos líderes, a su ambición personal, a su voluntad de poder. Estamos conscientes de que para ellos la búsqueda de una alternativa real al orden establecido no esta dentro de los cauces de su pensamiento. Para ellos los últimos resultados de la última enquesta llevado a cabo por los medios de comunicación burgueses valen más que la defensa de los valores socialistas, de las convicciones que empujaron y empujan los militantes a la acción y que constituyen la base de nuestro trabajo. Estamos considerados dentro del partido socialista como arcaicos, como cabezas duras que incluso no quieren ver que el mundo ha cambiado, que hay que adaptarse a une supuesta nueva realidad, capitalista en su esencia, neoliberal en su aparencia. No creo que sea necesario citar aquí Gerhard Schroeder y Tony Blair.

¿Como enfrentar esta situación ? Creemos que el contexto actual, a pesar del estado de guerra y las consecuencias que lleva consigo, se presenta menos abrumador que hace algunos años atrás. La parálisis de la izquierda vigente durante los años noventa se esta perdiendo. Seattle, Davos, Barcelona y Genova han sido momentos de mobilización anticapitalista muy importantes, Porto Alegre nos abre nuevas perspectivas. La oposición a la hegemonía neoliberal se fortaleze. Para poder aprovechar esta dinamica como izquierda socialista, para fortalezernos como corriente, para aumentar el apoyo a nuestra política tenemos que cumplir con una condición fundamental y que tiene una relación estrecha con las reivindicaciones del movimiento social: la oposición inquebrantable a los proyectos de liberalización y privatización de servicios públicos de infraestructura y a la introducción de mecanismos de mercado en cuanto a la producción de bienes públicos como son la salud, la educación y la previsión social propuestas por gobierons de derecha e incluso por gobiernos socialistas, sea en Francia, Inglaterra o Alemania.

Estamos convencido de que solo así vamos a progresar. En Suiza hemos hecho esta experiencia. Estamos viviendo en uno de los paises más capitalistas del planeta en el cual la izquierda raras veces ha sido fuerte. Tenemos una derecha económica pudiente. Sea como sea, desde muchos años las compañeras y los compañeros de la izquierda socialista estamos combatiendo la liberalización de los mercados, el sometimiento de panes enteros de la economía a la lógica capitalista. Nos hemos enfrentado y seguimos enfrentandonos a la dirección del partido, una dirección preoccupada por la conservación de las pocas parcelas de gobierno que la mayoría burguesa dejó a los socialistas. Y obtenemos los primeros resultados. Hace un año atras, en diciembre del 2000 el parlamento suizo votó la ley sobre la liberalización del mercado de electricidad con el apoyo de dos tercios de los diputados socialistas. Frente a esto hemos organizado la oposición lanzando un referendum popular. Hemos ganado el apoyo de las principales fuerzas sindicales y hace dos meses vencimos la Nomenclatura del partido : dos tercios de los delegados nacionales han seguido nuestra posición y votaron en contra del principio de liberalización.

Si esto es posible en Suiza, un campeon mundial del liberalismo económico, no veo ninguna razón porque no puede acontecer en otra parte. No veo porque en el partido social-demócrata alemán no podría ser posible o en el partido de Blair o en el partido socialista y obrero español. Los compañeros franceses con su larga tradición de luchas sociales al favor del sector público, al favor de la llamada " démarchandisation " de la economía han mostrado que no era tán ilusorio. Lograron que su gobierno se oponga al tristemente famoso acuerdo multilateral de inversiones o que el mismo gobierno considera que hay que hacer una pausa en la liberalización del mercado energético.
Compañeras, compañeros, el tema " público - privado " debe constituir el nucleo central de nuestra política. La transformación en mercancía de bienes tan fundamentales como lo son la educación, la salud, la previsión social, la comunicación, el transporte, la electricidad o el agua no es únicamente inacceptable de un punto de vista socialista. Constituye también el punto de partida de una acción política coherente y fuerte. La defensa de los servicios públicos ha sido desde siempre un valor básico de todo socialista. Sabemos que no hay ningun argumento de orden tecnico que pueda justificar el traspaso de bienes públicos al mercado. No hay ninguna ley natural, aparte aquella del oportunismo, de que gobiernos socialistas esten accelerando este proceso. La necesaria construcción de la Union europea no puede servir de pretexto para el olvido y la negación de nuestras convicciones políticas, nuestro compromiso de socialistas.

Hay que oponerse con firmeza a este " mundo al revés ", como lo llama el gran Eduardo Galeano. Esta lucha es decisiva para el progreso de nuestra corriente dentro de nuestro proprio partido porque los líderes de las alas social-liberales, estos que nos dicen que hay que ser realistas, que ya no asumimos convicciones y valores socialistas y que el electorado y la prensa nos quieren así, estos líderes tienen una debilidad importante : han hecho del electoralismo el valor central de su accion politica. Creen que el poder político se limita a la obtención de la mayoría de los votos y que basta adaptar el programa y el discurso a lo que piensan estos líderes de que piensa la mayoría. Así logran obtener el gobierno, logran incluso mantenerse en el, pero no han ganado el poder y se han acercado tanto a la derecha que una crísis política o económica es suficiente para que la mayoría cambie de lado. Frente a una situación como esta no van a tener una respuesta, no van a saber como reaccionar porque con la adopción del electoralismo como valor fundamental han abandonado el campo de la lucha ideológica que es fundamental para la izquierda. Aqui es donde la oposición contra la liberalización y la articulación de un discurso alternativo nos permiten avanzar.

Para todo socialista existen principios fuertement arraigados en la conciencia. Principios como justicia social e igualdad. Son los mismos conceptos con los cuales los neoliberales, los Federico von Hayek, Milton Friedman y otros, legitiman su programa. Dicen que liberalizar permite al mercado capitalista hacer su trabajo sin obstaculos estadistas. Dicen que esto permitirá que exista justicia social porque en un mundo liberalizado la posición social de cada uno depiende de su capacidad individual y el Estado no tiene nada que interferir en este proceso supuestamente natural. Pretenden que así se esta realizando la igualdad dentro de una sociedad, une igualdad de oportunidades frente al mercado. Conocemos este discurso abyecto y lo combatimos desde años. Pero nuestra crítica no se puede limitar a la derecha, tiene que abarcar también nuestro proprio partido. El apoyo de socialistas a la locura liberalizadora profundiza el pervertimiento de principios socialistas como lo son la justicia social y la igualdad. Hay que hacer este vínculo, hay que mostrar que no se trata meramente de un asunto tecnico y aislado pero que son los fundamentos que estan en juego. La base militante de nuestros partidos no ha abandonado su compromiso con el pensamiento socialista. Ya se puede ver y en algunos años se va a ver aún más claramente que la edición social-demócrata del neoconservadurismo no nos permite avanzar. Es por eso que creemos que la izquierda socialista se va fortaleciendo con una política determinada frente al tema del servicio público. Mediante esta lucha ideológica vamos a obtener mayorías dentro de nuestros partidos y vamos aumentar el apoyo popular a nuestro proyecto. Una tarea difícil y a largo plazo. Pero también una tarea para la cual vale la pena luchar porque frente a este " mundo al revés " el compromiso con el socialismo democrático sigue siendo la manera más eficaz y seria de manifestar su rechazo al orden establecido y proponer un orden distinto. Una ofensiva de este índole nos va permitir también fortalecer los vínculos con el sindicalismo, los lazos con el movimiento social. Nos permitirá aumentar nuestra fuerza al exterior. Hacer este vinculo es fundamental.

Y no nos preocupamos de estos que nos dicen que defender el servicio público significa ser anti-modernista. No nos preocupamos de la prensa que nos quiere presentar como viejos izquierdistas sin programa y proposiciones. La lucha para la defensa del servicio público es una lucha progresista. Permite transformar la dinámica defensiva en ofensiva ya que no hay ninguna razón para que el servicio público no pueda extenderse a otros sectores de la economía. Hacer retroceder el capitalismo es nuestro lema principal. La lucha anti-liberalizadora nos permitirá avancar en esta dirección.

Compañeras, compañeros, hoy en día cuando estamos celebrando el cumpleaños de la izquierda socialista española, la República Social Europea que reune nuestras corrientes a nivel de Europa ya tiene dos años. Estamos mostrando que nuestro compromiso no se limita a las fronteras nacionales, que entendemos construir una red internacional fuerte y duradera. Estoy convencido que en algunos años, cuando nos vamos a reunir para festejar el aniversario de la República Social Europea nosotros y nuestras ideas habrán fuertemente avanzado.
Mientras tanto quisiera transmitirles nuevamente los mejores saludos y desesos de las compañeras y compañeros de Suiza. Vuestro ejemplo nos va a servir de inspiración y de guía.

¡Viva la izquierda socialista española !
¡Viva la Republica Social Europea !
¡Viva la solidaridad internacional !
!Viva el socialismo democrático !


Después de leer el texto nos quedan algunas preguntas: ¿Qué defiende? o ¿Qué relación tiene entre las demás ideologías obreras de izquierda?


Defiende la construcción de un Estado Socialista a través de un sistema democrático constitucional, lo que deriva una acción política fuerte. Sin embargo, ¿Por qué los socialdemócratas no hacen eso? Porque están cegados por el capital. Creen que la única forma de que haya "democracia" es con la simple simpatía hacia el capital. Por lo tanto lo que defiende este socialismo democrático anticapitalista es acabar con las injusticias sociales y plantar un verdadero sistema democrático (como el comunismo o el anarquismo con la democracia directa) sin el capitalismo sucio y vergonzoso.


¿Qué relación tiene con el marxismo? Bien, en primer lugar nace de él. Marx estuvo a favor de la constitución de organizaciones obreras que defendieran los intereses obreros SIN OLVIDAR SU ORIGEN: LA ELIMINACIÓN DEL SISTEMA CAPITALISTA. Sin embargo la realidad fue mas bien distinta; aquellos que habían "jurado" representar a los obreros en las cámaras de representación traicionaron a su clase apoyando gobiernos capitalistas.

Sin embargo continuaba la esperanza. Los anarquistas tenían poder en España y el pueblo ruso se levantó en armas contra la tiranía capitalista.


Muchos de estos socialistas democráticos vieron que la política no podía aplicarse en aquellos tiempos como forma reformadora ya que el capitalismo controlaba ferreamente, como ahora, toda la política constitucional. Sin embargo, hay una diferencia entre aquellos tiempos y los de hoy: El capitalismo de aquellos tiempos era absolutista y ahora es ilustrado.


¿Qué significa esto? Significa que actualmente sigue habiendo opresión económica, pero han practicado la antigua consigna ilustrada: "todo para el pueblo pero sin el pueblo".


Por lo tanto hay 4 estrategias a seguir mundialmente:


1 El comunismo levanta a las poblaciones más pobres que son las explotadas por los países industrializados del primer mundo


2 El anaquismo se adhiere en los movimientos revolucionarios o en los partidos políticos en los cuales tendrá su papel: crear la futura anarquía.


3 El socialismo democrático anticapitalista inicia las reformas necesarias para llevar ese "capitalismo ilustrado" al socialismo.


4 La creación de un partido director formado por cada uno de los otros partidos.


Así el socialismo democrático anticapitalista formaría parte de la revolución mundial y, por tanto, son obreristas al hacer la revolución. No hay ideologías, o se apoya al obrero o no se apoya: tanto son marxistas los comunistas como estos socialistas, puesto que llevan a cabo la revolución. Como diferencias entre "marxismos" habría dos: socialismo marxista (Francisco Largo Caballero) y el comunismo marxista (marxismo leninismo).


De esta forma no todos los socialistas son capitalistas y, por tanto, antimarxistas ni solo los comunistas son marxistas.



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