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domingo, 25 de agosto de 2013

Siria, Egipto y la locura del análisis

Desde hace 2 años la clase obrera observa atentamente los acontecimientos en el norte de África. Hace 10 años, salvo el sector más avanzado del movimiento, nadie pensaría en una insurrección en aquellas tierras. Los prejuicios religiosos, étnicos y la sobredimensión de la fuerza imperialista servían de cortina de humo dificultando la visión objetiva de la situación.

Incluso hoy un sector de las masas que veía con simpatía el proceso que se estaba gestando (lo que llevó a acciones como tomar las plazas del 15M y a su desarrollo posterior) ahora lo ven con confusión sin saber exactamente qué ha pasado. La confusión se hace notar aún más cuando los grupos, especialmente el estalinismo y la socialdemocracia capitalista (los anarquistas ni si quiera han jugado un papel de análisis independiente, lo que refleja la debilidad del movimiento anarquista no sólo en el Estado Español sino en el mundo), juegan a marear la perdiz. Los primeros defendiendo a gobiernos en estos momentos indefendibles bajo la bandera del constitucionalismo (como la lamentable defensa de la burguesía republicana en el 36)... y los segundos defendiendo a los débiles Hermanos Musulmanes reaccionarios.



Egipto: Desde las elecciones hasta el golpe de Estado y la expulsión de los Hermanos Musulmanes.

Como indicábamos en anteriores artículos la Revolución en Egipto surge no en 2011 sino antes durante las protestas sobre el precio de los alimentos básicos. Dicho esto la caída de Mubarak, con la pérdida del apoyo por parte del Ejército, es producto de la movilización masiva y las protestas obreras que llegaron a tener un carácter insurreccional. El Ejército, como poder en defensa de la burguesía y ante la ausencia de una dirección revolucionaria que pudiera tomar de forma efectiva el poder, toma el mando.

La ausencia de un partido obrero con raíces en el movimiento lleva a la propia revolución a tomar un rumbo no marcado por la clase obrera. Ese rumbo se certifica ante las elecciones donde El País, con un análisis totalmente capado y sin contenido, afirmaba que el proceso se encontraba entre "elegir a los militares o a los Hermanos Musulmanes".

Y, en cierta medida, esa eran las dos opciones dentro de las elecciones. Los Hermanos Musulmanes, al haber sido ilegales durante un tiempo y al no haber ninguna dirección revolucionaria, se habían ganado una autoridad entre ciertas capas de las masas. Pero, como los marxistas sabemos, ninguna de las necesidades se podrán mantener bajo el capitalismo y los Hermanos Musulmanes no defendían precisamente el socialismo. Al contrario, llegaron a acuerdos con Israel, mantuvieron los acuerdos con EEUU e incluso querían aumentar los poderes del Ejecutivo. Otra vez se oyeron las masas protestando contra ¿Mubarak? No, esta vez contra Mursi.

Pero la protesta volvió otra vez a poner de manifiesto la debilidad de la posición imperialista en Egipto. La burguesía egipcia no podía controlar la situación y necesitaban urgentemente descarrilar el proceso. Es así como surge el golpe de Estado que acaba con Mursi y, como hemos visto hace unos días, echaban a los Hermanos Musulmanes de las plazas de Egipto.

Y alguno se preguntará ¿El golpe de estado fue bueno? o ¿Debemos apoyar la represión contra los Hermanos Musulmanes? ¿La clase obrera está con los Hermanos Musulmanes o con los golpistas?

La movilización de la clase obrera consiguió destituir a Mursi. Los militares sólo se encargaron de reconducirla y que el proceso volviera al redil. De esa forma, el gobierno reaccionario de Mursi se acababa y para las masas fue una lección acerca de a quién representa realmente los Hermanos Musulmanes. La posterior represión fue un hecho colateral.

Pero ¿significa que debemos confiar en los militares? No. Una vez eliminada la amenaza de Mursi y los Hermanos Musulmanes hay que ver quienes son esos militares. Sus oficiales son los serviles directos de la burguesía atemorizada, los restos que quedan del estado burgues. Si no se acaban con ellos, los militares y su gobierno golpista, todo volverá a su cauce y los sacrificios no habrán servido de nada. La necesidad de un partido revolucionario que realmente sirva a la causa obrera pasa por desconfiar ahora mismo de los militares y tomar el poder de forma efectiva expropiando a la burguesía y poniéndo la economía bajo control democrático de los trabajadores.

De esto se han dado cuenta los Socialistas Revolucionarios que han protestado contra los golpistas, especialmente acerca de la liberación de Mubarak.



Siria: Guerra Civil y punto central de los Imperios

Si el alzamiento en Egipto fue espontáneo, también en Siria. La diferencia es que la descomposición del Régimen ha llegado hasta tal punto que hasta las fuerzas armadas se dividieron, enfrentando al país en una guerra civil que dura en estos momentos.

Al igual que Libia, la dirección del Consejo Nacional está formado en su mayor parte por la pequeña burguesía. Es esto, la ausencia de una dirección revolucionaria, lo que impide la conclusión de la guerra civil y el llevar un programa socialista en Siria. De ahí la entrada de grupos islamistas en cada uno de los bandos (Hezbolah por parte del bando de Al Assad y los grupos de Al Qaeda entre los rebeldes). De hecho las divisiones entre los rebeldes por la toma del control político surgen de la falta de una dirección política clara.

Los estalinistas usan este argumento para defender a Al Assad... y la pregunta que nos hacemos es ¿por qué entonces Al Assad necesita a una milicia islamista y fascista entre sus filas? ¿Cómo es que, si es el defensor aférrimo del antiimperialismo se pone del lado de Rusia y China? Y aquí sale la cuestión interesante, ¿Por qué tanto interés por parte del Imperialismo en Siria?

Los bloques ruso y chino necesitan abrir nuevos mercados y asegurarse los ya existentes. EEUU amenaza en la región con desestabilizar Irán, principal importador de China como ya indicamos en anteriores artículos. Además China necesita aún más petróleo del que compra. Quien controle Siria tendrá una buena posición en Oriente Medio.

Los estalinistas han cerrado los ojos ante esta cuestión defendiendo a Al Assad como "antiimperialista", pero él está metido en el mismo juego de ajedrez como el resto. Hasta tal punto que su supervivencia depende exclusivamente de Irán, China y Rusia y su determinación en la zona. No está descartado que, en caso de conflicto declarado, se extienda hasta límites insospechados en este momento. Recordemos que EEUU y China tienen focos de conflicto en diversos lugares al mismo tiempo y que, si este conflicto avanza, podrían agravarse.

Además, no debemos preocuparnos tanto por EEUU sino más bien por el papel que pueda jugar la clase orbrera. EEUU ha sido sobrevalorada en los últimos años y pesa sobre la conciencia de quien no quiere ver más allá del imperialismo americano. EEUU no atacaría sólo, intentaría buscar apoyo de la OTAN. Pero, ante un conflicto con Rusia y China la OTAN va a estar dividida. O EEUU ataca sólo, lo que le costaría una derrota más y un recrudecimiento de la situación económica, o atacaría con fuerzas inglesas y francesas (no de la UE propiamente). En cualquier caso los marxistas debemos oponernos a cualquier intervención imperialista en uno u otro sentido que condicionaría la vida en Siria.



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